18/5/11

Poner punto y final

Paso noches anestesiando recuerdos que ni con la mayor cantidad de droga se pueden ir de mi estúpida cabeza.

Conozco a gente que me recuerda tanto a mí que me dan ganas de llorar y vomitar, no es pena, es asco y compasión por saber que hay una mínima parte de ellas con las que me puedo identificar.

Pensé que ya todo estaba olvidado, que nunca encontraría otra vez esta sensación dentro del cuerpo que me hacía creer cada día que no valía nada, que era insignificante,  pensé que había salido de ese túnel, de esa espiral en la que siempre se acaba convirtiendo mi existencia.

No hay tiempo para el optimismo, no hay tiempo para la realidad, solo hay tiempo para desaparecer y querer esconderme una vez más bajo las sombras de un mundo virtual, que por lo menos me hace tener un escudo más que visible, el dolor no llega igual de cara al mundo que de cara a una pantalla.
No quiero ver el sol, me hace daño en los ojos y me recuerda que en el exterior hay humanos con los mismos sentimientos que yo recuerdo día tras día, humanos insignificantes que se dejan llevar por la esclavitud moderna y que dejaron atrás las verdaderas cualidades.
Todo me recuerda a aquel momento en el que decidí huir de mi misma, desaparecer de la vida de la persona que más me importó, todo llega a un absurdo final en el que las risas se han enmudecido y los grito y llantos suenan cada vez más bajo esta máscara risueña clavada en mi cabeza.

6/5/11

Es necesaria....

Una noche más sin poder dormir, sin dejar de dar vueltas a los motivos que me hacen pensar que el mundo se autodestruirá tarde o temprano.

Conversaciones poco comunes que te hacen ver que hemos sido amaestrados como fieras para llegar a ser el más dócil de los animales, nos engañan constantemente con sus parodias de un mundo feliz, un mundo que se  pudre segundo a segundo.

Ignorancia, pasividad, pasotismo, son los ideales que hoy en día vuelan sobre nuestras estúpidas cabezas, atrás quedo la época de revoluciones, de ansia por aprender, de las movilizaciones que unían al ser humano por intentar conseguir lo que nunca tuvo, un mundo perfecto.

Muerte, rabia, paranoia y destrucción son palabras horribles que nos harán ver que más allá de nuestras narices hay algo que hemos hecho mal y que no nos hemos molestado en cambiar.

No digo que debamos ir a la guerra, que debamos fomentar la violencia, para nada, solo digo que si cada uno de nosotros reviviéramos por unos instantes el espíritu de la Revolución y pusiésemos nuestros puños en alto, en nuestra boca un BASTA YA, y en nuestro corazón las ganas de cambiar toda esta jodida basura que nos rodea, todo o al menos la parte que nos toca vivir sería más bella.

Nos hace falta una Revolución, pero, me cabe la esperanza de algún día llegará y formaremos parte de ella ya que si ellos, nuestros padres, madres, abuelos un día fueron capaces de hacerlo....¿por qué nosotros no?